Este 12 de febrero se dio a conocer sobre una colisión a 800 kilómetros de altitud sobre Siberia, en la que los culpables fueron dos enormes satélites de comunicación, uno perteneciente a Estados Unidos y el otro a Rusia.
El satélite perteneciente a USA, denominado Iridium 33, de 560 kilogramos, que había ido a órbita en 1997, colisionó con el satélite ruso de 900 kilogramos, lanzado en 1993 pero este se encontraba inactivo desde 1995.
Dicha colisión parece haber dispersado el mayor volumen de escombros orbitales desde que China destruyó uno de sus vetustos satélites meteorológicos en 2007 en una prueba de armas espaciales. El ensayo chino dejó unos 2.500 trozos del artefacto dispersos en órbita.
A partir de ese momento la agencia espacial estadounidense NASA indicó que se necesitará más tiempo para determinar si los trozos de los dos satélites destruidos causarán problemas a la Estación Espacial Internacional. Según uno de sus comunicados, mencionan que Siguen con cuidado la trayectoria de más de 500 trozos de escombros que puedan presentar un riesgo adicional a otros satélites.




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