
DARPA, la agencia de investigación tecnológica del Pentágono, ha desarrollado un brazo robótico que es controlado mentalmente por el portador. Para que esto sea posible, se abrirá el cerebro humano, se implantará una interfaz neural y a través de esta se controlará el miembro artificial.
El brazo ofrece 22 grados de movimiento, incluyendo la libertad de mover los dedos. Pesa alrededor de 4,5 kilogramos y provee una retroalimentación que esencialmente restaura el sentido del tacto.
DARPA, específicamente el programa de Revolutionizing Prosthetics (programa encargado del desarrollo del brazo robótico), ha destinado US$ 34,5 millones para que el proyecto se lleve a la siguiente fase, probar el Modular Prosthetic Limb (MPL) en cinco humanos. Con estos datos se espera expandir las habilidades del brazo artificial incorporando la presión y mejorando el tacto.

